21:47 Por fin tienes un rato.
Cierras el ordenador.
Coges el instrumento.
Abres el backing track que llevas varios días queriendo trabajar.
Empiezas. Una vuelta. Dos. Tres.
Paras.
Hay algo que no termina de funcionar.
Sabes los acordes.
Has estudiado las escalas.
Incluso tienes algunas frases que te gustan.
Pero cuando llega el momento...
vuelves a hacer lo mismo de siempre.
Piensas:
“¿Qué debería estar practicando aquí?”
Abres YouTube.
Encuentras un vídeo.
Cinco minutos después estás tocando un ejercicio nuevo.
Luego recuerdas aquella transcripción que querías sacar.
La buscas.
Pruebas dos frases.
Vuelves al backing track.
Y ahora ya no sabes muy bien qué estabas intentando conseguir.
Miras el reloj.
22:26.
Cierras el estuche.
Mañana seguirás.
Dos días después
Otra vez tienes un rato.
Pero ya no recuerdas exactamente qué estabas trabajando.
Así que empiezas otra cosa.
Y poco a poco pasa lo que no querías que pasara:
tocas cada vez menos.
No porque hayas dejado de gustarte el jazz.
No porque no quieras mejorar.
Simplemente has perdido el hilo.
Ahora imagina otra cosa
Tienes esos mismos 35 minutos. Abres el instrumento.
Trabajas lo que estabas trabajando.
Y al terminar grabas dos minutos.
Me lo mandas por WhatsApp:
“Estoy intentando hacer esto con las guías, pero siento que sigo tocando las mismas frases. ¿Qué ves?”
Yo lo escucho.
Y te respondo:
“Sí. Pero yo ahora dejaría las guías en segundo plano.
Estás intentando pensar demasiado en los acordes.
Esta semana haz esto…”
Y te mando un ejercicio.
Nada más.
Ya sabes qué hacer.
La semana siguiente has trabajado el ejercicio.
Me mandas otro audio.
Esta vez veo otra cosa.
Te lo digo.
Cambiamos una cosa.
Sigues. La semana siguiente ocurre lo mismo.
No necesitas acordarte de veinte conceptos.
No tienes que decidir cada vez qué estudiar.
Tenemos una conversación que va avanzando contigo.
Y cuando una semana no puedes tocar porque tienes trabajo, un viaje, familia o simplemente la vida se complica...
no pasa nada.
Cuando vuelvas, seguimos donde lo dejamos.
Eso es lo que quiero hacer contigo por WhatsApp.
No darte más vídeos.
No darte otro curso.
No llenarte de ejercicios.
Quiero escuchar cómo estás tocando tú y ayudarte a decidir qué hacer después.
Porque muchas veces el problema no es:
“No sé suficiente.”
Es:
“No sé qué debería trabajar ahora.”
O:
“No sé si esto que estoy practicando me está sirviendo.”
O:
“Siempre acabo haciendo las mismas cosas.”
O:
“Me pierdo en los acordes.”
O simplemente:
“No sé dónde estoy parado.”
Así que hacemos algo bastante sencillo.
Tú practicas.
Me mandas lo que estás haciendo.
Yo lo escucho.
Te digo qué haría después.
Y vuelves a practicar.
No tienes que encontrar una hora para una clase.
Esta es probablemente la parte más importante.
No necesitas decir:
“El miércoles de 19:00 a 20:00 tengo que estar libre.”
Si tienes 40 minutos el martes por la noche, practicas el martes.
Si el jueves solo tienes 20 minutos, practicas el jueves.
Si esta semana no tienes tiempo, no pasa nada.
Cuando puedas volver, continuamos.
Uno de mis alumnos me escribió precisamente por esto:
“Estoy un poco apartado de jazz por temas de trabajo y etapas de mi vida, pero no he dejado de mirar tus correos, tus vídeos etc...”
Y sobre este sistema:
“Para músicos como en mi caso con poca disponibilidad, sería genial.”
Porque quizá no necesitas más tiempo.
Quizá necesitas que el tiempo que sí tienes no se desperdicie.
¿Qué puedes mandarme?
Prácticamente cualquier cosa que estés trabajando.
Una improvisación.
Una canción.
Un ejercicio.
Una transcripción.
Un fragmento.
Un problema técnico.
Una duda de armonía.
Una duda sobre cómo acompañar con el piano.
Una duda sobre una canción, la intro, un arreglo con tu banda.
Algo que estás intentando tocar y no termina de salir.
Por ejemplo:
“Estoy intentando tocar este solo y no consigo que me salga con swing.”
O:
“Estoy intentando improvisar sobre este tema y siempre termino haciendo lo mismo.”
O:
“Creo que me estoy perdiendo en los cambios.”
O incluso:
“No sé qué estoy haciendo mal aquí.”
Me mandas el audio.
Yo lo escucho.
Y te digo qué veo.
No voy a intentar corregirte cada nota.
Busco la cosa que más te puede hacer avanzar ahora mismo.
Y a partir de ahí decidimos el siguiente paso.
¿Y si tienes una pregunta?
Me escribes.
No tienes que esperar a la siguiente clase.
Tu conversación conmigo está en WhatsApp.
Ahí quedan tus audios, mis respuestas, los ejercicios que estás haciendo y las cosas que hemos decidido trabajar.
Es, en la práctica, tu hoja de ruta personal.
Hay dos maneras de hacerlo:
Para tenerme cerca mientras practicas, sin necesidad de estar revisando material varias veces durante la semana.
Cada semana puedes mandarme:
Hasta 2 audios
de máximo 3 minutos cada uno.
Yo reviso WhatsApp cada lunes.
Puedes escribirme preguntas por texto cuando quieras y las responderé durante mis días de revisión.
Incluye:
Feedback sobre lo que estás tocando.
Qué corregir o cambiar.
Qué practicar después.
Ejercicios y material personalizado cuando haga falta.
69 €/mes
Para cuando quieres que pueda revisar lo que estás haciendo con más frecuencia.
Cada semana puedes mandarme:
Hasta 6 audios
de máximo 3 minutos cada uno.
Reviso WhatsApp:
lunes · miércoles · viernes
Puedes escribirme preguntas por texto cuando quieras y las responderé durante esos días.
Incluye lo mismo:
Feedback sobre lo que estás tocando.
Qué corregir o cambiar.
Qué practicar después.
Ejercicios y material personalizado cuando haga falta.
La diferencia entre Lite y Pro es sencilla:
con Pro puedes enseñarme lo que estás haciendo con más frecuencia.
97 €/mes
Una última cosa
No quiero que necesites estar conmigo para siempre.
Quiero que llegue un momento en el que abras el instrumento y sepas bastante bien qué hacer.
Que puedas escuchar una rueda y no pensar:
“¿Qué escala toca aquí?”
sino empezar a escuchar música.
Que no tengas veinte ejercicios abiertos y ninguno claro.
Que cuando algo no funcione puedas identificarlo.
Y que cuando tengas poco tiempo no pienses:
“Hoy no vale la pena.”
Sino:
“Tengo 30 minutos. Sé exactamente qué voy a trabajar.”
Eso es lo que quiero construir contigo.
Una práctica que pueda sobrevivir a tu vida real.
Y, sobre todo:
que no se pierda el hilo.
Tú practicas.
Yo te escucho.
Seguimos desde ahí.
Hasta 2 audios por semana · revisión cada lunes
Hasta 6 audios por semana · revisiones lunes, miércoles y viernes